Una carrera imposible de ganar

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Esta mañana estuve revisando mis redes sociales y ante mí se presentó una noticia acerca de lo único que al aparecer importa a los grandes medios hoy en día. Esta mencionaba la decisión del ministro de salud el viernes 15 de mayo: cuarentena total en 38 comunas de la región metropolitana y como siempre revisé los comentarios de la publicación.
En estos, se produjo un debate altamente “exhaustivo e interesante” por supuesto, sin insultos, ni emoticones de payaso, todos eran muy educados…
Sin embargo, el debate planteado era bastante interesante, trataba principalmente de la existencia de una rivalidad entre economía y salud, lo que me llevó a preguntarme ¿Existe relación entre estos dos ámbitos que afectan de manera tan directa a la sociedad chilena?, ¿las medidas tomadas por el gobierno para proteger la salud han sido eficientes de acuerdo con lo que podemos afirmar de la relación “salud-economía”? ¿Existe una real rivalidad?

El gobierno ha puesto un toque de queda por 90 días ¿pero es esto realmente una verdadera solución? Suprimir nuestras libertades civiles o derechos constitucionales cómo la libertad de desplazamiento, agrupación u otras, bajo el pretexto solo de la pandemia, es algo, a mi juicio, cuestionable, en especial si tenemos en cuenta que también se coarta la libertad económica en ciertos casos como lo es la cuarentena total.
Se podría decir que se aplicó el toque de queda durante la noche, debido a que en ciertos contextos, existe mayor probabilidad de aglomeraciones, por ejemplo, en el ámbito del entretenimiento, como lo es, el cine nocturno, las discos o Pub, fiestas particulares, entre otras, no obstante, este argumento se cae al darnos cuenta que durante el día también existen aglomeraciones e incluso me atrevería a decir que durante el día, las cantidades de personas en un mismo sitio superan a las que se trasladan y se aglomeran durante la noche, ya que, muchos lugares cómo centros médicos y servicios de atención pública, nunca han cesado por completo de sus funciones.
Por si fuera poco, el gobierno también ha tomado la decisión de imponer la cuarentena total en un amplio número de comunas, lo que debería afectar duramente la función y flujo económico de estas, ya que muchas personas deben trasladarse de sus hogares para generar ingresos y muchos empresarios brindan sus servicios y comercializan sus productos durante el día.
¿Lo ha hecho bien el gobierno?, ¿ha buscado entonces, el bien común?
Las opiniones son variadas, pero existe una que me llamó más la atención, esta dice que hay que poner la salud por sobre la economía para frenar el avance del virus lo antes posible, lo cual me genera ruido, ¿bajo qué costos vamos a frenar el avance del covid-19?
Al frenar la actividad económica utilizando la excusa de cuidar la salud de los ciudadanos, están indirectamente lanzándolos a una enfermedad peor que el virus y es que la salud sea estatal o privada, requiere financiamiento. Y si ya tenemos una salud pública nefasta calificada como “de calidad”, “de los más eficientes del planeta”, entonces no me imagino como será cuando la “calidad” de este, baje de forma paulatina por la recesión que se viene, inclusive la salud mental de los ciudadanos se verá afectada lo que a la larga acarreará un gasto mayor para el Estado.
El claro ejemplo de que ambas son importantes y dependen una de la otra, es básico para comprender que no puede existir una buena economía sin personas con las condiciones básicas garantizadas que la ejerzan y desarrollen e incluso la potencien, es decir, sin una salud estable, por otro lado, no puede existir una salud aceptable sin el capital necesario para financiarla. Y tomando en cuenta el daño colateral de la decadencia que podría tener la economía en conjunto con la salud surgen nuevas problemáticas, como se ha visto hoy en el medio de información Publimetro una noticia que impacta a todos con el titular de “En la comuna El bosque hubo manifestaciones por falta de alimento”.

En conclusión, pienso que, definitivamente, la economía y la salud no son contrarias, no son rivales, no es una carrera entre los muertos de hambre contra los muertos en salubridad, no es una carrera entre el billete y la jeringa. Es un equipo que debe trabajar en conjunto, coordinado, y las medidas del gobierno no están asegurando precisamente este equilibrio tan necesario para ambas variables o necesidades humanas, si no acentuando una falsa rivalidad entre estas dos necesidades de carácter urgente.

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